Que mi cachorro se come su caca suele asustar más por lo desagradable que por lo que realmente implica, y conviene separar ambas cosas desde el principio. En la mayoría de los casos hablamos de coprofagia, un hábito que puede ser conductual, pero que también puede señalar hambre mal cubierta, estrés o un problema digestivo. Aquí vas a encontrar qué suele haber detrás, cómo cortar el comportamiento sin empeorarlo y en qué momento merece revisión veterinaria.
Lo esencial para actuar hoy
- En cachorros, la coprofagia muchas veces es un hábito de exploración o aprendizaje, no una “mala costumbre” grave.
- Si hay diarrea, pérdida de peso, vómitos o apetito exagerado, hay que descartar una causa médica.
- La medida más eficaz al inicio es simple: retirar las heces de inmediato y evitar el acceso.
- Castigar después del acto suele ser poco útil y puede empeorar la situación.
- Las órdenes “deja” y “suelta”, junto con refuerzo positivo, ayudan más que los repelentes aislados.
- Si el patrón se repite o se intensifica, conviene un examen de heces y una revisión completa.
Por qué un cachorro puede comerse sus heces
Yo suelo empezar por la explicación más sencilla: muchos cachorros prueban el entorno con la boca, y eso incluye lo que encuentran justo después de defecar. VCA Animal Hospitals señala que este comportamiento es bastante común en perros, con una parte pequeña que lo hace de forma repetida y otra que lo ha probado al menos una vez. En un cachorro joven, eso encaja a menudo con curiosidad, búsqueda de olores intensos o una conducta que aún no está bien encauzada.Ahora bien, no todo es “exploración”. Hay situaciones que empujan a repetirlo: una ración mal ajustada, demasiadas horas entre comidas, aburrimiento, falta de control del entorno o heces que resultan especialmente llamativas porque la digestión no está yendo fina. En otras palabras, el cachorro no siempre “quiere comer caca”; a veces está intentando compensar algo o simplemente ha aprendido que tiene acceso fácil a ella.
| Causa probable | Cómo suele verse | Qué haría yo |
|---|---|---|
| Exploración y aprendizaje | Ocurre de forma ocasional, sobre todo al salir al patio o justo después de defecar | Supervisión, retirada rápida de heces y redirección |
| Hambre o ración mal ajustada | Busca comida con insistencia, come rápido o pide alimento fuera de hora | Revisar cantidad, reparto diario y calidad del pienso |
| Aburrimiento o estrés | Lo hace más cuando está solo, encerrado o poco estimulado | Aumentar ejercicio, olfato, juego guiado y rutina |
| Problema digestivo | Hay heces blandas, mal olor, diarrea o cambios de peso | Pedir valoración veterinaria y análisis de heces |
Cuándo me preocupa de verdad
El Merck Veterinary Manual recuerda que la coprofagia a veces tiene un origen médico, así que yo la miro con más atención cuando aparece junto a otros síntomas. Si el cachorro está peor de energía, adelgaza, tiene diarrea o cambia de apetito, deja de ser una cuestión solo educativa y pasa a ser una cuestión clínica.
| Señal asociada | Qué puede estar detrás | Qué conviene hacer |
|---|---|---|
| Diarrea o heces blandas | Parásitos intestinales, Giardia, coccidios o gastroenteritis | Llevar muestra de heces y revisar desparasitación |
| Pérdida de peso con mucho apetito | Malabsorción, insuficiencia pancreática exocrina u otro trastorno digestivo | Consulta veterinaria y analítica dirigida |
| Vómitos o dolor abdominal | Irritación gastrointestinal o problema digestivo más amplio | Valoración temprana, sin esperar a que “se pase solo” |
| Más sed, más orina o apatía | Posibles causas metabólicas o endocrinas | Revisión completa y pruebas según el caso |
Si tu cachorro se come sus heces pero además ves cualquiera de estas señales, yo no intentaría corregir solo la conducta. Primero descartaría lo médico, porque educar un síntoma nunca funciona bien si la raíz sigue ahí.

Cómo cortar el hábito sin castigos
En este punto suelo ser muy pragmática: la coprofagia se corrige mejor con prevención que con enfado. El objetivo no es “asustar” al cachorro para que deje de hacerlo, sino impedir el acceso, enseñar una respuesta alternativa y bajar los factores que le empujan a repetirlo.
| Medida | Por qué ayuda | Límite real |
|---|---|---|
| Recoger las heces al momento | Elimina la oportunidad inmediata | Exige constancia cada día |
| Supervisión y correa en el exterior | Permite intervenir antes de que llegue a la caca | No sirve si lo dejas “a su aire” |
| Entrenar “deja” y “suelta” | Le da una conducta alternativa aprendida | Necesita práctica breve y frecuente |
| Rutina de comida estable | Reduce ansiedad por hambre y carreras al azar | No sustituye una revisión si hay síntomas digestivos |
| Más estimulación mental y olfativa | Baja aburrimiento y conductas automáticas | Mejora el problema, pero no siempre lo resuelve solo |
Los productos repelentes pueden probarse como apoyo, pero yo no los pondría en el centro del plan. Lo que mejor resultado suele dar es una combinación de acceso cero, refuerzo positivo cuando obedece y sesiones cortas pero muy constantes. Si lo regañas cuando ya se lo ha comido, no corriges nada; solo enseñas a hacerlo más rápido o a escondidas.
Errores que lo empeoran más de lo que parece
Hay cuatro errores que veo con frecuencia y que alargan el problema más de la cuenta. El primero es castigar tarde: el cachorro no conecta el enfado con lo que hizo hace un minuto, así que solo aprende a esquivar al humano. El segundo es dejar la higiene para después; si el patio o la zona de paseo siguen “disponibles”, el hábito se refuerza solo.El tercero es pensar que basta con cambiar de pienso sin mirar el contexto. A veces la dieta sí necesita ajuste, pero otras el problema real es una mezcla de ansiedad, acceso fácil y falta de supervisión. El cuarto es asumir que “como es cachorro, ya se le pasará”. A algunos se les pasa, sí, pero a otros se les fija como costumbre precisamente porque nadie cortó el circuito a tiempo.
Yo también evitaría cualquier estrategia brusca o irritante. No ayuda humillar, ni perseguir, ni convertir cada salida en una corrección continua. El cachorro necesita una rutina clara, no una relación tensa con el momento de hacer sus necesidades.
Qué suele revisar el veterinario
Cuando el hábito se repite, la visita no va solo de “confirmar que come caca”. Normalmente se busca la causa detrás. En cachorros, lo habitual es empezar por un examen físico, revisar el calendario de desparasitación y pedir un análisis de heces si hay duda de parásitos o si aparecen heces blandas, diarrea o mal estado general.
| Hallazgo | Pruebas o pasos habituales | Qué pretende descartar |
|---|---|---|
| Diarrea o heces cambiantes | Coproanálisis, test de Giardia o coccidios según el caso | Infecciones parasitarias y alteraciones intestinales |
| Mucho apetito con adelgazamiento | Analítica sanguínea y valoración digestiva | Malabsorción, insuficiencia pancreática u otros trastornos |
| Sed excesiva o apatía | Exploración completa y pruebas metabólicas | Causas endocrinas o sistémicas |
| Mal olor, gases o vómitos repetidos | Revisión digestiva y ajuste de dieta si procede | Problemas gastrointestinales más amplios |
La ventaja de esta revisión es que evita ir a ciegas. No siempre hace falta hacer muchas pruebas, pero sí merece la pena ordenar el caso: primero lo frecuente, luego lo menos probable. Eso ahorra tiempo, dinero y frustración.
La semana que yo vigilaría antes de dar el problema por normal
Si tuviera que quedarme con un control práctico de siete días, miraría cuatro cosas: cuántas veces ocurre, si siempre pasa después de defecar, cómo son las heces y si el cachorro mantiene apetito, peso y energía normales. Ese pequeño registro ya da mucha información, incluso antes de entrar en pruebas.
También me fijaría en dos detalles que suelen pasar desapercibidos: si el comportamiento aparece más cuando está solo o aburrido, y si mejora en los días en que hay más supervisión y retirada rápida de heces. Cuando esa diferencia existe, la parte conductual pesa bastante. Cuando no existe y además hay síntomas digestivos, yo me iría antes al veterinario que a seguir probando “trucos”.
Si en una o dos semanas de manejo estricto no baja la conducta, o si aparece diarrea, pérdida de peso, vómitos o un apetito fuera de lo normal, ya no lo trataría como una simple fase del cachorro. En ese punto, la mejor decisión es revisar la salud digestiva y ajustar el plan desde ahí.