Mi cachorro come caca - ¿Por qué y cómo evitarlo?

Lidia Roldán

Lidia Roldán

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24 de mayo de 2026

Chihuahua con la lengua afuera, lamiéndose los labios, junto a una pila de excremento con moscas. ¡Qué asco!

Que mi cachorro se come su caca suele asustar más por lo desagradable que por lo que realmente implica, y conviene separar ambas cosas desde el principio. En la mayoría de los casos hablamos de coprofagia, un hábito que puede ser conductual, pero que también puede señalar hambre mal cubierta, estrés o un problema digestivo. Aquí vas a encontrar qué suele haber detrás, cómo cortar el comportamiento sin empeorarlo y en qué momento merece revisión veterinaria.

Lo esencial para actuar hoy

  • En cachorros, la coprofagia muchas veces es un hábito de exploración o aprendizaje, no una “mala costumbre” grave.
  • Si hay diarrea, pérdida de peso, vómitos o apetito exagerado, hay que descartar una causa médica.
  • La medida más eficaz al inicio es simple: retirar las heces de inmediato y evitar el acceso.
  • Castigar después del acto suele ser poco útil y puede empeorar la situación.
  • Las órdenes “deja” y “suelta”, junto con refuerzo positivo, ayudan más que los repelentes aislados.
  • Si el patrón se repite o se intensifica, conviene un examen de heces y una revisión completa.

Por qué un cachorro puede comerse sus heces

Yo suelo empezar por la explicación más sencilla: muchos cachorros prueban el entorno con la boca, y eso incluye lo que encuentran justo después de defecar. VCA Animal Hospitals señala que este comportamiento es bastante común en perros, con una parte pequeña que lo hace de forma repetida y otra que lo ha probado al menos una vez. En un cachorro joven, eso encaja a menudo con curiosidad, búsqueda de olores intensos o una conducta que aún no está bien encauzada.

Ahora bien, no todo es “exploración”. Hay situaciones que empujan a repetirlo: una ración mal ajustada, demasiadas horas entre comidas, aburrimiento, falta de control del entorno o heces que resultan especialmente llamativas porque la digestión no está yendo fina. En otras palabras, el cachorro no siempre “quiere comer caca”; a veces está intentando compensar algo o simplemente ha aprendido que tiene acceso fácil a ella.

Causa probable Cómo suele verse Qué haría yo
Exploración y aprendizaje Ocurre de forma ocasional, sobre todo al salir al patio o justo después de defecar Supervisión, retirada rápida de heces y redirección
Hambre o ración mal ajustada Busca comida con insistencia, come rápido o pide alimento fuera de hora Revisar cantidad, reparto diario y calidad del pienso
Aburrimiento o estrés Lo hace más cuando está solo, encerrado o poco estimulado Aumentar ejercicio, olfato, juego guiado y rutina
Problema digestivo Hay heces blandas, mal olor, diarrea o cambios de peso Pedir valoración veterinaria y análisis de heces
La idea clave es esta: no hace falta dramatizar, pero tampoco asumir que siempre es una simple manía. Lo que viene ahora es lo importante, porque ahí se separa el hábito molesto de la señal de alerta.

Cuándo me preocupa de verdad

El Merck Veterinary Manual recuerda que la coprofagia a veces tiene un origen médico, así que yo la miro con más atención cuando aparece junto a otros síntomas. Si el cachorro está peor de energía, adelgaza, tiene diarrea o cambia de apetito, deja de ser una cuestión solo educativa y pasa a ser una cuestión clínica.

Señal asociada Qué puede estar detrás Qué conviene hacer
Diarrea o heces blandas Parásitos intestinales, Giardia, coccidios o gastroenteritis Llevar muestra de heces y revisar desparasitación
Pérdida de peso con mucho apetito Malabsorción, insuficiencia pancreática exocrina u otro trastorno digestivo Consulta veterinaria y analítica dirigida
Vómitos o dolor abdominal Irritación gastrointestinal o problema digestivo más amplio Valoración temprana, sin esperar a que “se pase solo”
Más sed, más orina o apatía Posibles causas metabólicas o endocrinas Revisión completa y pruebas según el caso

Si tu cachorro se come sus heces pero además ves cualquiera de estas señales, yo no intentaría corregir solo la conducta. Primero descartaría lo médico, porque educar un síntoma nunca funciona bien si la raíz sigue ahí.

Un cachorro curioso cerca de su caca, explorando las razones por las que mi cachorro se come su caca: aburrimiento, estrés o comida sin digerir.

Cómo cortar el hábito sin castigos

En este punto suelo ser muy pragmática: la coprofagia se corrige mejor con prevención que con enfado. El objetivo no es “asustar” al cachorro para que deje de hacerlo, sino impedir el acceso, enseñar una respuesta alternativa y bajar los factores que le empujan a repetirlo.

Medida Por qué ayuda Límite real
Recoger las heces al momento Elimina la oportunidad inmediata Exige constancia cada día
Supervisión y correa en el exterior Permite intervenir antes de que llegue a la caca No sirve si lo dejas “a su aire”
Entrenar “deja” y “suelta” Le da una conducta alternativa aprendida Necesita práctica breve y frecuente
Rutina de comida estable Reduce ansiedad por hambre y carreras al azar No sustituye una revisión si hay síntomas digestivos
Más estimulación mental y olfativa Baja aburrimiento y conductas automáticas Mejora el problema, pero no siempre lo resuelve solo

Los productos repelentes pueden probarse como apoyo, pero yo no los pondría en el centro del plan. Lo que mejor resultado suele dar es una combinación de acceso cero, refuerzo positivo cuando obedece y sesiones cortas pero muy constantes. Si lo regañas cuando ya se lo ha comido, no corriges nada; solo enseñas a hacerlo más rápido o a escondidas.

Errores que lo empeoran más de lo que parece

Hay cuatro errores que veo con frecuencia y que alargan el problema más de la cuenta. El primero es castigar tarde: el cachorro no conecta el enfado con lo que hizo hace un minuto, así que solo aprende a esquivar al humano. El segundo es dejar la higiene para después; si el patio o la zona de paseo siguen “disponibles”, el hábito se refuerza solo.

El tercero es pensar que basta con cambiar de pienso sin mirar el contexto. A veces la dieta sí necesita ajuste, pero otras el problema real es una mezcla de ansiedad, acceso fácil y falta de supervisión. El cuarto es asumir que “como es cachorro, ya se le pasará”. A algunos se les pasa, sí, pero a otros se les fija como costumbre precisamente porque nadie cortó el circuito a tiempo.

Yo también evitaría cualquier estrategia brusca o irritante. No ayuda humillar, ni perseguir, ni convertir cada salida en una corrección continua. El cachorro necesita una rutina clara, no una relación tensa con el momento de hacer sus necesidades.

Qué suele revisar el veterinario

Cuando el hábito se repite, la visita no va solo de “confirmar que come caca”. Normalmente se busca la causa detrás. En cachorros, lo habitual es empezar por un examen físico, revisar el calendario de desparasitación y pedir un análisis de heces si hay duda de parásitos o si aparecen heces blandas, diarrea o mal estado general.

Hallazgo Pruebas o pasos habituales Qué pretende descartar
Diarrea o heces cambiantes Coproanálisis, test de Giardia o coccidios según el caso Infecciones parasitarias y alteraciones intestinales
Mucho apetito con adelgazamiento Analítica sanguínea y valoración digestiva Malabsorción, insuficiencia pancreática u otros trastornos
Sed excesiva o apatía Exploración completa y pruebas metabólicas Causas endocrinas o sistémicas
Mal olor, gases o vómitos repetidos Revisión digestiva y ajuste de dieta si procede Problemas gastrointestinales más amplios

La ventaja de esta revisión es que evita ir a ciegas. No siempre hace falta hacer muchas pruebas, pero sí merece la pena ordenar el caso: primero lo frecuente, luego lo menos probable. Eso ahorra tiempo, dinero y frustración.

La semana que yo vigilaría antes de dar el problema por normal

Si tuviera que quedarme con un control práctico de siete días, miraría cuatro cosas: cuántas veces ocurre, si siempre pasa después de defecar, cómo son las heces y si el cachorro mantiene apetito, peso y energía normales. Ese pequeño registro ya da mucha información, incluso antes de entrar en pruebas.

También me fijaría en dos detalles que suelen pasar desapercibidos: si el comportamiento aparece más cuando está solo o aburrido, y si mejora en los días en que hay más supervisión y retirada rápida de heces. Cuando esa diferencia existe, la parte conductual pesa bastante. Cuando no existe y además hay síntomas digestivos, yo me iría antes al veterinario que a seguir probando “trucos”.

Si en una o dos semanas de manejo estricto no baja la conducta, o si aparece diarrea, pérdida de peso, vómitos o un apetito fuera de lo normal, ya no lo trataría como una simple fase del cachorro. En ese punto, la mejor decisión es revisar la salud digestiva y ajustar el plan desde ahí.

Preguntas frecuentes

Sí, es bastante común. A menudo es por curiosidad, exploración del entorno o incluso por aburrimiento. No siempre indica un problema grave, pero es importante observar otros síntomas y la frecuencia del comportamiento.
Preocúpate si, además de comer heces, tu cachorro tiene diarrea, vómitos, pérdida de peso, cambios en el apetito o apatía. Estos síntomas pueden indicar un problema de salud subyacente que requiere atención veterinaria.
La clave es la prevención y el refuerzo positivo. Retira las heces de inmediato, supervisa a tu cachorro al aire libre y enséñale órdenes como "deja" o "suelta". Aumenta su estimulación mental y física para reducir el aburrimiento.
Pueden ser un apoyo, pero no son una solución mágica. Su eficacia varía y no abordan la causa raíz del comportamiento. Es más efectivo combinarlos con medidas de prevención, entrenamiento y, si es necesario, una revisión veterinaria.
El veterinario realizará un examen físico, revisará el historial de desparasitación y podría solicitar un análisis de heces para descartar parásitos u otros problemas digestivos. También evaluará su dieta y comportamiento general.

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Autor Lidia Roldán
Lidia Roldán
Nací Lidia Roldán y desde hace 10 años me dedico a la salud, nutrición y bienestar animal. Mi pasión por el cuidado de los animales comenzó en mi infancia, cuando pasaba horas observando y aprendiendo sobre sus necesidades. A lo largo de mi trayectoria, he tenido la oportunidad de profundizar en diferentes aspectos de la salud animal, y me he dado cuenta de lo importante que es proporcionar información clara y accesible para los dueños de mascotas. En mis artículos, trato de abordar las inquietudes más comunes que enfrentan los propietarios, desde la alimentación adecuada hasta el manejo del estrés en los animales. Mi objetivo es ayudar a los lectores a comprender mejor a sus compañeros peludos y a fomentar un entorno saludable y feliz para ellos.

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